sábado, 29 de septiembre de 2012


Herramientas para Incrementar El Autoestima

 
 
¿Cómo es posible amar algo que no conozco?

El autoestima es el juicio personal de mérito que se expresa en las actitudes que poseen las personas de sí mismas, esto corresponde a una evaluación que cada persona hace realiza sobre sí misma y que, generalmente, se mantiene constante.

El autoestima representa un componente de vital importancia en la formación de la personalidad de los individuos, así como en la forma de interrelacionarse con el entorno. Pareciera estar vinculada con la salud mental y bienestar psicológico.

Aquí una lista de con las principales características de las personas con alta y con baja autoestima:


Alta Autoestima
 
á  Gusto por sí mismos y por los demás.
á  Conciencia de virtudes, defectos, limitaciones y potencialidades.
á  Autocontrol y seguridad.
á  Expresión segura de emociones.
á  Mayor apertura y flexibilidad.
á  Perseverancia frente a la adversidad.


Baja Autoestima
 
á  Autoimagen distorsionada (poco realista) y poco gusto por sí mismos.
á  Desconfianza, indecisión e inseguridad respecto a sus capacidades y posibilidades.
á  Miedo al fracaso.
á  Hipersensibilidad a la crítica.
á  Necesidad de aprobación.
á  Timidez y sentimientos de inferioridad.
á  Vulnerabilidad a trastornos psicológicos.

Hay algunos factores comunes en relación al origen y estabilidad de una baja autoestima...

 
 
¿Conoces o has escuchado hablar sobre las distorsiones cognitivas?

Éstas son una serie de errores en el pensamiento o creencias irracionales, responsables de obstaculizar el fortalecimiento de una sana valoración de sí mismo. Se expresan como afirmaciones irrefutables acerca de cómo deberían ser ciertas situaciones, siendo no acertadas, irreales, autodestructivas y catastróficas.

Las principales distorsiones cognitivas son:


Ignorar lo positivo: ser negativo
 
Karina obtiene una calificación que le permite pasar una materia, sin embargo se siente muy frustrada porque no era la calificación que esperaba. Producto de lo anterior, llora y se reprocha por la calificación obtenida, ignorando el hecho positivo de haber alcanzado la nota necesaria para aprobar la asignatura.


Pensamiento "todo-nada": totalizar acontecimientos
 
Pedro ha terminado recientemente una relación amorosa, esto ocasiona que piense que nadie lo quiere y que no será capaz de entablar una futura relación de pareja.


Magnificación: exageración
 
Sofía ha obtenido una baja calificación en la escuela, ante lo cual manifiesta que "es el fin de su carrera académica".


Visión catastrófica: adelantar o interpretar acontecimientos de forma catastrófica
 
María afirma que su vejez estará marcada por la soledad, pobreza y que le sucederá algo muy malo como una enfermedad incapacitante.


Generalización: sacar conclusiones generales, a partir de un elemento en particular
 
Francisco expone sobre un tema en una reunión de trabajo, mientras habla uno de los oyentes mira su reloj, esto le hace pensar que su exposición es aburrida para todos y que no es bueno en lo que hace.


Personalización: atribución arbitraria
 
Cristian viaja en el transporte público, de pronto escucha carcajadas de unas personas que se encuentran en el mismo vagón y piensa que se están riendo de él.


Etiquetar: asignar etiqueta negativa de manera absoluta
 
Rosalía acude a su primer de escuela, en una clase se le pide al igual que al resto del grupo, que se presente pero no logra hacerlo porque está demasiado nerviosa y se queda en blanco. Irremediablemente piensa “soy muy tímida y nunca podré desenvolverme bien con los demás”.

Afortunadamente hay varios recursos de los que nos podemos valer para disminuir o eliminar las distorsiones cognitivas. Uno de ellos es la restructuración cognitiva, la cual es una técnica que pone a prueba la irracionalidad y poca lógica de tales pensamientos. De esta manera, nos incentiva a crear una nueva interpretación de los hechos y mejorar la valoración que tenemos de nosotros mismos, modificando los esquemas de pensamientos negativos y reemplazándolos con una mirada más realista y positiva.

Los pasos a seguir son los siguientes:

1.       Anota una situación que debilite tu autoestima.
2.       Anota los pensamientos generados por esta situación.
3.       Identifica la distorsión cognitiva.
4.       Describe los sentimientos asociados.
5.       Identifica y describe la conducta provocada por ésos sentimientos.
6.       Propón una interpretación alternativa de la situación.
7.       Reevalúa tu creencia inicial.

Además del ejercicio anterior, puedes centrarte y reflexionar sobre tres elementos fundamentales para que tu autoestima se incremente.


 
Herramientas cruciales para el fomento del autoestima


Autoconocimiento
 
Es muy importante conocernos en nuestras experiencias, virtudes, defectos, capacidades, limitaciones y potencialidades; dando así, un valor real y genuino a nuestra persona. La constante búsqueda de la comprensión de nuestras actitudes, creencias, sentimientos y comportamientos; identificar nuestros estados emocionales, momentos de crisis, motivaciones, recursos, metas, logros, etc., otorga un enfoque más amplio y maduro de quienes somos.


Aceptación incondicional de uno mismo
 
Es el proceso de aceptación genuina hacia mi persona, me acojo a mí mismo con la misma comprensión y afecto que podría prodigar a un ser querido. Debo entablar un diálogo con mi ser interior, ser paciente conmigo, conocer mis ritmos, mis preferencias, prestarme atención, validarme en mis opciones y decisiones, aceptar mis fortalezas y debilidades, ser consciente de mis capacidades y oportunidades. Esto me llevará a elegir mejor y reconocer lo que me genera satisfacción y me hace feliz.


Amarse a uno mismo
 
Es fundamental para conseguir la felicidad, el amor hacia nuestra persona y la forma de vincularme según este afecto. Me quiero tal cual soy, me siento libre para expresar mis sentimientos (no soy esclavo de acciones o afectos nocivos, ni de relaciones destructivas), me preocupo por mejorar aspectos que considero nocivos. Este amor y relación con uno mismo nos permite relacionarnos mejor y con mayor seguridad antes los demás, y así comprender los sentimientos ajenos teniendo como referencia la verdadera valoración de nuestra persona.

Una estrategia que puede ayudarnos a desarrollar más fácilmente los tres elementos anteriores es crear un “diario de autoestima”. El objetivo de llevar este registro es poder conocerte, aceptarte y amarte; de preferencia dale un toque personal y confecciónalo como mejor te parezca. Debes anotar los acontecimientos que consideres más importantes, así como todo lo que creas y sientas sobre tales experiencias. Principalmente, considera lo que crees sobre ti, dialoga contigo mismo para establecer una nueva relación y compromiso hacia tu persona. Trata de ser constante en esta labor y cuando puedas lee lo que has escrito.

Otros recursos en los que también nos podemos apoyar para mejorar nuestro nivel de autoestima son:


Optimismo

Ver la vida de una manera positiva, entendiendo que todos lo acontecimientos se presentan como una oportunidad de aprender. Esto no implica vivir fuera de la realidad ni ver todo color de rosa, sino enfrentarse a las circunstancias que se presentan con la mejor predisposición. Afrontar los problemas, solucionar lo solucionable y lo que no, dejarlo pasar sin sentirse culpable por no haber podido manejar la situación.


Lenguaje positivo

La forma de expresarse tiene una gran influencia sobre el autoestima. Utilizar lenguaje negativo, peyorativo o degradante respecto de uno mismo, hace que el cerebro incorpore esos conceptos como ciertos y cree etiquetas que luego son muy difíciles de erradicar.

No utilizar, ni siquiera en tono de broma, expresiones tales como soy un desastre, no tengo remedio, soy incorregible, no puedo hacer nada bien u otras similares que implican una desvalorización como ser humano.

 
Seguridad y conciencia de la propia capacidad

Descubrir las propias capacidades y ponerlas a trabajar en pos de su realización personal. De la misma forma, conocer sus limitaciones, ser realista, no perseguir objetivos imposibles, establecer metas lógicas y actuar para alcanzarlas, confiando en sus habilidades concretas. Una frase atribuida al poeta romano Virgilio, expresa con exactitud este concepto al considerar que "Ellos pueden, porque creen que pueden".

 
Atreverse a asumir riesgos

Si se tienen deseos de hacer algo y nos creemos capacitados o con posibilidades de capacitarnos para ello, es importante intentarlo, a pesar del miedo a posibles fracasos o al qué dirán. Los deseos no cumplidos son una de las mayores fuentes de frustración en la vida de un individuo. Por lo tanto, mucho más allá del resultado final de la experiencia, el sentirse capaz de llevarla adelante y poner su esfuerzo en ello, tendrá siempre un efecto positivo y alentador.

 
Aprender a poner límites

Todo ser es un ser social", si bien esos vínculos son fundamentales para el desarrollo, también suelen ser la causa de muchos conflictos.

Es importante dejar en claro ante los demás, cuáles son nuestras prioridades y necesidades, que todos los miembros de nuestro entorno sepan cuáles son nuestros puntos de vista y aprendan a respetarlos.

Debemos aprender a decir "no" rotundamente cuando se le planteen circunstancias que están en contra de lo que pensamos y deseamos, y ser flexible solo cuando consideremos que podremos acomodar la situación a nuestras pautas de vida.

Si conseguimos mantenernos firmes en estos conceptos, los demás nos reconocerán como a una persona de convicciones firmes, a la que no se puede manipular. Lejos de lo que se podría pensar, esta firmeza de carácter mejora notablemente los vínculos con el entorno.

 
Hay que tener en cuenta que el autoestima es una vivencia susceptible a cambios y con potencialidades a nuestro favor, siendo posible desapegarnos de una autoimagen anterior que nos resulte incómoda, rígida y obstaculice nuestro bienestar. No debemos olvidar que una sana valoración hacia nuestra persona se basa no solamente en aspectos como la apariencia física, el desempeño en el trabajo o el rendimiento académico; estos aspectos otorgan cierta valoración a lo que pensamos y sentimos sobre nosotros, pero no son los únicos indicadores de nuestra valía como personas. Lo primordial es apreciarnos como seres humanos, procurando que el amor hacia nuestra persona persista durante toda la vida.

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